TORRELAVEGA. ESPACIO DE CREACIÓN (I) - ARTISTAS DE UN SIGLO
Ciriaco Párraga
(Torrelavega, 1902 - 1973) Su trayectoria artística se ha inscrito dentro
de la denominada Escuela Vasca. Comienza su preparación en la Escuela de
Artes y Oficios torrelaveguense; en Madrid estudia en la Academia de Bellas Artes
de San Fernando, visita el Museo del Prado y asiste a tertulias artísticas
y literarias. Poco después se afinca en Bilbao, completando su formación
en la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad y en el taller de Federico Sáenz.
En 1930 viaja a París, donde entra en contacto con el arte impresionista,
que ejercerá cierta influencia en su obra posterior. La Guerra Civil le
lleva preso a varios panales; después vivirá en Zaragoza, donde
adquiere fama como retratista. Párraga fue un excelente dibujante, y consiguió
la Tercera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid.
Sus retratos, claramente realistas, denotan un considerable interés por
captar el alma del personaje, en ejemplos como Retrato de Don Resurrección
María de Azkue (1950).
Eduardo Pisano
(Torrelavega, 1912 - 1986) Considerado el artista más renovador de la
generación entre finales del siglo XIX y las dos primeras décadas
del XX. De padres hortofloricultores, se inició en la Escuela de Artes
y Oficios local. A comienzo de los treinta, en Madrid, asistió a la Escuela
de Artes Gráficas y frecuenta el Museo del Prado y el Casón del
Buen Retiro. La Guerra Civil interrumpe su labor creadora, tras la cual se exilia
en Francia. Expone en el Museo de Burdeos (1946), y después marchará
a la capital, al barrio de Montp.?arnasse, centro de la vida bohemia, artística
e intelectual, trabando amistad con Oscar Domínguez, Antonio Quirós.
Aunque vinculado a la Escuela de París, la pintura de Pisano, alejada
de tradicionalismos y clasicismos, tiende a la figuración expresionista:
buscaba la plasticidad en sus lienzos mediante la yuxtaposición de pinceladas
muy gestuales, con un colorido muy libre de tonos oscuros. Flores, bodegones,
el mundo del circo, figuras femeninas, autorretratos,... son plasmados en el lienzo
por Pisano con una profusión y abigarramiento de pinceladas.
Mauro Muriedas
(Torrelavega) Empezó a trabajar a una edad muy temprana: primero cuidando
ganado en Santander y después en las minas de Reocín y en la carpintería
de su padre, lo que nunca le impidió desarrollar plásticamente su
creatividad en este material, que manejó con extraordinario talento. En
1927, entró en la Escuela de Artes y Oficios de Torrelavega. Cuatro años
después llevará a cabo su primera exposición, gracias a la
que obtiene una beca de la Diputación Provincial para ir a Madrid a la
Academia de San Fernando. Participó en la Guerra Civil junto con el bando
republicano; tras unos meses en prisión, donde trabajará como carpintero,
volverá a las minas de Reocín, se casará y tendrá
un hijo. Trabajador incansable, continuará su labor artística realizando
esculturas, relieves y dibujos que constituyen auténticos retratos de los
hombres y mujeres más humildes de su tierra, que representará dotándoles
de una extraordinaria nobleza y dignidad. Se ha dicho de él que captó
como nadie la etnología de Cantabria: la vida en el campo, en la .?mina,
en el mar, la maternidad, el hogar y la familia. Sus sobrias figuras de rostros
recios y firmes, realizadas con una técnica sencilla y directa, constituyen
un fiel reflejo del mundo que rodeó al artista. Su obra escultórica
se ha comparado con la labor literaria de Manuel Llano quien, curiosamente, conoció
la obra de Muriedas antes que a él.
Pedro Sobrado
(Torrelavega, 1936) Pintor autodidacta con una trayectoria notable. Su primera
exposición fue en la Galería Sur de Santander en 1959. Su residencia
en Madrid durante unos años y posteriormente en París (1961-1976)
-estudiará en L'Ecole du Louvre y conocerá a los pintores españoles
de la Escuela de París-, le permiten acercarse a los nuevos movimientos
artísticos (de ahí, la influencia en su obra de Henri Matisse) y
perfeccionar su técnica, que evoluciona desde el informalismo y la abstracción
hacia una pintura netamente figurativa. Desde 1976 reside en Santander, donde
continúa trabajando y exponiendo en la actualidad.
En su obra, combina con maestría las pinceladas al óleo con su
pasión por el dibujo, reflejando el mundo que le rodea. Una de las preocupaciones
que ha mantenido su trayectoria artística es la representación de
la línea, preferentemente curva y sinuosa -que en ocasiones infunde cierto
aire oriental a sus composiciones- cada vez menos definida. Otra de sus señas
de identidad son los rostros de sus figuras, que contornea sin esbozar ningún
rasgo fisionómico, dando lugar a siluetas de personajes anónimos
aislados. La obra de Sobrado, presente en varios museos españoles, sabe
alternar espacios vacíos o en blanco que apenas esboza, con masas de sobrios
colores q.?ue otorgan a sus composiciones un aspecto elegante y armonioso.
Carmen Van de Eynde
(Torrelavega) Reside en Madrid donde se licenció en Bellas Artes en
la Academia de San Fernando y ejerce como profesora en la Universidad Complutense.
Su primera exposición fue en Torrelavega en la Sala Puente (1967). Las
figuras, protagonistas de sus lienzos, nos remiten a la estatuaria griega. Son
figuras que se insertan en paisajes, arquitecturas y escenografías con
los que ejercen fuertes contrastes: los cielos plomizos y tormentosos y la naturaleza
amenazante, en constante movimiento, contraponiéndose a la armonía
y quietud de las estatuas desnudas que allí habitan. Ejemplo de estas particulares
tensiones son la serie en que el agua penetra en los pasillos y salones del Museo
del Prado o los cuadros de Batallas que comenzó a principios de la década
de los noventa. Más recientemente Carmen Van den Eynde ha realizado una
serie de óleos de bodegones y flores que nos remiten a la pintura flamenca
del siglo XVII.
Jesús Varela
Viejos en el asilo
Óleo sobre lienzo. 108 x 93 cms.
(Torrelavega, 1885-1974) Tras formarse en la Academia de Bellas Artes de San
Fernando en Madrid, retorna a su ciudad natal donde ejerció como profesor
de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios. En 1918 participó en una exposición
colectiva en el Ateneo de Santander y con una muestra suya se inauguró
la Biblioteca Popular de Torrelavega en 1927. Aunque no existen muchos datos sobre
la obra de este artista de aspecto bohemio y solitario, su pintura se puede situar
dentro de un estilo académico y clásico. Sus paisajes, retratos
o naturalezas muertas eran representados de manera tradicional, buscando el mayor
verismo y exactitud respecto al modelo real o natural. No obstante, Varela logró
introducir una nueva orientación en la interpretación del paisaje.
Destacan por su maestría técnica y expresiva dos óleos que
en la actualidad pertenecen al Ayuntamiento de Torrelavega: Viejos en el asilo
y Retrato de Ceferino Calderón.
Francisco Modinos Páez
Maternidad (1966-67)
Óleo sobre lienzo. 100 x 85 cms.
(Astillero, 1906-1971) Hijo de maestro y ocasional pintor, quedó vinculado
a Torrelavega cuando se traslado a vivir a Barreda. Estudiará en Madrid
en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado y después en la
Academia de San Fernando. Estudió en París con una beca donde conocerá
la renovación plástica. A su regreso a Torrelavega, se dedicó
a la enseñanza y a desarrollar una gran actividad creadora: pintura, dibujo,
colaboraciones en periódicos, novelas, poemas, escritos sobre arte en revistas
y catálogos e incluso guiones de cine (como el titulado Sombras y sueños).
Su personalidad polifacética le convirtió en uno de los focos culturales
de la ciudad durante algún tiempo. Asistió a las reuniones de la
Escuela de Altamira (1949-1950) en Santillana del Mar. En su iconografía
recuerda a Solana, con una temática que se aproxima al mundo de la pobreza
y el trabajo: campesinos y pescadores, gente humilde procedente del campo, alguna
maternidad,... El propio artista se calificaba de pintor de las cosas, de la vida.
Ángel Izquierdo
Picnic (1999)
Técnica mixta sobre tela. 150 x 122 cms.
Discípulo de Francisco Modinos, expuso por vez primera en Torrelavega
en 1973 en el Círculo de Recreo, recibiendo tan sólo tres años
después el Gran Premio Ciudad de Torrelavega. El conjunto de su obra pictórica
(también ha realizado carteles e ilustraciones de publicaciones, entre
otras cosas) conforma un trabajo impecable dotado de una gran personalidad. La
pintura de Ángel izquierdo está ligada a la abstracción -aunque
también ha realizado composiciones figurativas vinculadas al expresionismo
abstracto, con una paleta de color, muchas veces vivo y caliente, que normalmente
aplica a través de la mancha, dando lugar a campos rnonocromáticos
que conforman planos rotundamente delimitados. Ha trabajado con arena, tierra,
polvo de aluminio, cemento, sílices, madera e incluso fragmentos de lienzo
que introduce a modo de collage. Ángel Izquierdo no sólo ha expuesto
en numerosos espacios de Cantabria, sino también en otras regiones españolas
y francesas. Su obra forma parte del Museo de Bellas Artes de Santander y de diversos
ayuntamientos, instituciones y colecciones.
Ciuco Gutiérrez
Sin título (1997)
Radiance select.160 x 100 cms..
Fotógrafo (Torrelavega, 1956). Su primera exposición
individual data de 1985, en la sala María Blanchard de Santander. Le interesa
el concepto de instantaneidad, o de mera documentación de la realidad,
habitualmente atribuidos a la fotografía. Cree que el fotógrafo
es un constructor de imágenes que sólo tiene que transcribir sus
propios sentimientos. Su experiencia como fotógrafo comercial, le han permitido
una gran concreción visual, un perfecto acabado y dominio de las técnicas
fotográficas, gracias al cual consigue un considerable impacto visual y
unos fuertes contrastes de colores vivos, encendidos y brillantes.
Miguel Ángel Lázaro
Sin título (1988-89)
Chapa y perfil de acero. 240 x 65 x 20 cms.
Escultor (Torrelavega, 1957). Cursó estudios de arquitectura
y de bellas artes. Comienza a exponer individualmente en 1975, en la sala de exposiciones
de la Caja de Ahorros de Santander. Su trabajo se puede situar en un camino intermedio
entre la escultura y la instalación. Encuentra en el acero su soporte ideal
para expresar un lenguaje plástico dominado por la geometría constructiva,
con un claro dominio claro de la línea recta. Sus piezas escultóricas,
son ubicadas en el espacio permitiendo al espectador girar a su alrededor haciéndole
partícipe de su aspecto cambiante según su situación en un
punto u otro.
TORRELAVEGA. ESPACIO DE CREACIÓN (II) - ARTISTAS DE UN SIGLO
Manuel Liaño
La lluvia
Acuarela. 45 x 62,5 cms.
(Duález, 1912-1989) Estudió en Madrid en la Escuela de San Fernando
cuando tenía 36 años gracias a un permiso de la empresa de Torrelavega
en la que trabajaba. Allí recibió clases de Vázquez Díaz.
Sin embargo su vida hasta entonces estuvo empapada de sufrimiento y sacrificio.
Había trabajado de minero hasta que estalló la Guerra Civil, padeciendo
luego las consecuencias de su pertenencia al bando republicano con su estancia
durante varios años en la cárcel, donde precisamente aprende a pintar.
Corno acuarelista sostenía que fue el primero en utilizar esa técnica
en Cantabria. Sus paisajes, preferentemente de Cantabria, se caracterizan por
el tratamiento de la luz, con una sutileza exquisita y delicada para fijar las
nieblas, y del blanco del papel. Pastores con sus ovejas, escenas campesinas,
cielos grises y neblinosos, caminos de silencio y soledad, son algunos de sus
temas más frecuentes.
Balbino Pascual
Orillas del Pas - Zurita (1998)
Óleo sobre lienzo. 71,5 x 51,5 cms.
(Palencia, 1912) Es uno de los máximos representantes del paisajismo
cántabro. Con sus pinceles y su caballete es fácil encontrarle por
los caminos de Cantabria tratando de fijar los colores de la naturaleza como los
impresionistas franceses con su técnica a plein air. La pintura de Balbino
Pascual transmite la impresión de haber sido hecha sin prisa, reposada,
con primorosidad y dominio de la técnica. Riberas de los ríos, bosques,
caminos y sendas, pueblos recogidos sobre sí mismo, iglesias,... son algunos
de los temas que Balbino Pascual lleva al lienzo.
Guillermo Castañeda
Sin título (1997)
Acrílico. 75 x 50 cms.
(A Coruña, 1915) Artista temperamental y volcado en la experimentación,
llegó a Torrelavega llevado por los vientos del noroeste de Galicia. Hizo
abstracción cuando en Torrelavega no la hacía nadie, sobre todo
los de su generación. Su obra más conocida son los monotipos realizados
con la gouache. Eran unas composiciones que remitían a paisajes desolados:
marinos, espaciales, de cuevas, llenos de misterio y sugerencias en grises y ocres.
En los últimos años ha combinado la figuración colorista
con motivos marinos con una serie de formas abstractas que remiten a juegos constructivos,
con figuras geométricas elementales (círculos, cuadrados, rectángulos,...)
asimismo llenas de color: rojos, amarillos…
Vidal Calderón
Desnudo (1947)
Madera. 28 x 140 cms.
(Torrelavega, 1920) Este escultor no es tan conocido como sus hermanos Teodoro
o Ángel Calderón, pero una reciente exposición en la Casa
de Cultura de Torrelavega y una pequeña escultura colocada en la Plaza
San Bartolomé (un bronce que representa a una vendedora de mercado), le
han acercado a un mayor número de público. Las imágenes religiosas
y un costumbrismo perediano, son característicos de su personal estilo,
del que no están excluidas las obras con acentos más académicos
como un desnudo femenino en madera.
Ramón Muñoz Serra
Gente de mar (2000)
Acuarela. 35 x 25 cms.
(Torrelavega, 1928) Acuarelista y dibujante, su temática más
habitual son las marinas: cuadros de pequeñas dimensiones que recogen escenas
familiares en torno al mar (pescadores, mujeres en la orilla, agachadas en la
playa en faenas marisqueras, lavando,... algunas barcas), además de escenas
de mercado con aldeanas. Curiosamente, muchos de sus personajes aparecen de espaldas.
Hay un tema que ha abordado frecuentemente: una mujer asomada a una ventana o
un balcón, de espaldas al espectador, que provoca toda suerte de sugerencias.
En numerosas ocasiones combina la acuarela con la tinta china, con la que dibuja
los contornos.