Bolos en La Patrona

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Que lejos quedan aquellos tiempos en los que por participar en el concurso de jugadores de bolos de las Fiestas de la Virgen Grande aquellos pagaban por jugar. Tan lejanos como aquellos en los que el que ganaba La Patrona (tardó muchos años en llamarse así) era considerado, ya no campeón de España oficioso (que lo era), sino el mejor jugador de bolos, y se paseaba por las Ferias en La Llama como un héroe ganador de una olimpiada.

Todos los grandes jugadores de bolos tenían que demostrar en Torrelavega su categoría de jugador de bolos. Se ponían las reglas, las normas de juego y se jugaba entre barrios, pueblos y partidas. Muchísimas polémicas, discusiones, suspensiones, críticas, partidas históricas, apuestas, leyendas en la bolera de Los Mallavia por el Concurso de Bolos de La Patrona. Hasta una esquela pagaron en la prensa los jugadores cuando el Ayuntamiento decidió en 1914 no programar el Concurso de jugadores de bolos.

Me vienen estas ideas, que he leído y me han contado, después de ver la magnífica final que han protagonizado en esta edición Tete Rodríguez y Rubén Haya. Éste suma su nombre por primera vez a la lista de los elegidos. Le comenté al final que ganar La Patrona no es ganar otro concurso, creo modestamente que es mucho más. Y los buenos aficionados y jugadores lo saben.

Que pena que los grandísimos comentaristas de bolos de esta región, que la prensa regional, que los entusiastas y dirigentes de este deporte, que los medios de comunicación hagan un tratamiento tan mísero y pobre a este acontecimiento y que se le compare a nivel informativo a cualquier concursillo del tres al cuarto de los cientos que se celebran en esta región. Que lastima de tradición del juego de los bolos con más de cien años de antigüedad desaprovechada.

Los hombres de los bolos, tan amantes de las tradiciones, han tenido delante de sus narices un autentico filón regional. Se me ocurre pensar en los grandes torneos y concursos europeos (Wimblendon, Roland Garros, Open Británico de Golf,...) todos con incluso menos años que La Patrona de Bolos; los británicos saben lo que son las tradiciones, las cuidan, las miman, las potencian y, además, ganan dinero. Todos nos quedamos boquiabiertos al ver cómo mantienen comportamientos, formas, leyes, maneras durante muchísimo tiempo.

La chaqueta verde, la ensaladera, las fresas con nata, las cerezas... y así siempre. Cambian pero mantienen lo fundamental, lo esencial. Lo importante. Ganar en Roland Garros o en Wimblendon es necesario para cualquier tenista que quiera estar en la historia del tenis. Que pena no haber sabido hacer algo parecido con el juego de los bolos. Algunos hubieran seguido pagando por participar en el Concurso de Jugadores de Bolos de La Patrona de Torrelavega.

Grupo de Opinión Quercus - Febrero 2002
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