A propósito del Centenario de Solvay

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En el año de la celebración del Centenario de la empresa Solvay, me ha parecido oportuno recordar los acontecimientos más relevantes que ocurrieron en la ciudad, en aquel año de 1928, cuando la empresa celebró el veinticinco aniversario del comienzo de la construcción de su fábrica.

Los finales años veinte y primeros treinta, del siglo veinte, fueron trascendentes para la factoría Solvay y Compañía de Barreda. Se van a producir, en esta importante empresa de Torrelavega, decisivos cambios, no solo desde el punto de vista de la producción, sino, también, sobre los que van a afectar a su masa social y humana.

Durante este periodo se aumentaran potenciándolos, de una manera significativa, los servicios y la asistencia que proporcionara la empresa a sus trabajadores y familias. A las afamadas Escuelas de Solvay, con su prestigioso sistema de enseñanza de María Montessori (1870-1952) (italiana de mucho porte intelectual y con un espléndido método pedagógico), hay que reseñar, ya en 1929, y, concretamente el día 8 de septiembre, la inauguración de los campos de fútbol del Barreda Balompié. Un año después se crea la Casa de Reposo para descanso de los trabajadores y sus familias en el pueblo de El Soto en el Ayuntamiento de Campóo de Suso. En el año en que se proclama la Republica en España, comienzan las famosas Colonias de Verano en el pueblo de Espinilla. Y por último, será en 1933, cuando entrara en funcionamiento la fabricación de cloruro calcico, que marcará, un antes y un después, en la empresa Belga de Barreda.

Las relaciones de la empresa Solvay con la ciudad siempre han sido cordiales por las dos partes. No obstante los tiempos, entonces, no eran como los de ahora. La empresa Solvay y Compañía había concedido un préstamo, que ascendía a cuatro mil pesetas, nada menos que al mismísimo Ayuntamiento de la ciudad, con el objeto de sufragar los gastos derivados de la ampliación del cementerio de Barreda. En ese año la empresa celebraba conmemoración. Y, debido a ello, la dirección de Solvay se dirige al alcalde, Carlos Pondal Morales, al cumplirse el 25 Aniversario del comienzo de las obras de la factoría de Solvay en Torrelavega, con la siguiente reflexión: esta sociedad ha pensado que era oportuno dedicar a fines benéficos las cantidades que en otro caso habrían sido gastadas en regocijos para la celebración de este acontecimiento.

Solvay siempre se caracterizó por atender espléndidamente las necesidades sociales que beneficiaban a todos sus trabajadores, mostrando sensibilidad con los mas desfavorecidos y esta filosofía se refleja en el siguiente acuerdo:

  • Con este motivo, (su XXV aniversario), nuestra Gerencia ha aprobado lo siguiente:
    1. Condonar al Ayuntamiento de su digna Administración el préstamo de 4.000 pesetas que le fue otorgado con fecha 12 de Mayo de 1928, para la ampliación del Cementerio de Barreda.
    2. Remitir la cantidad de 1.000 pesetas para que, con preferencia, sea utilizada en dar trabajo a obreros parados

Esta esplendida resolución, que fue adoptada por los máximos dirigentes de Solvay, indica bien a las claras, el apego que la empresa ha tenido con las personas y las instituciones que viven y representan a la ciudad donde esta ubicada.

La empresa tuvo que esperar casi cinco años hasta recibir los parabienes de los munícipes por tan loable acción. Pasaron los años y la Corporación Municipal en sesión celebrada, el día 31 de Mayo de 1933, hizo constar, expresamente, en el acta de la sesión, el agradecimiento del Ayuntamiento por la generosa donación. Era alcalde, el republicano Joaquín Fernández Herreros. Este Torrelaveguense, de profesión contratista, fue la máxima autoridad en la ciudad desde el día 10 de abril de 1933 al día 12 de mayo de 1935.

En este verano de 1928, Elías Bustamante Herrero (1879-1927), de profesión maquinista naval, ya no trabajaba en Solvay, había fallecido. Es en estos días, cuando el director de “Solvay y Compañía”, Égide Waleffe, recibe en su despacho, una carta que fue enviada por el alcalde de Torrelavega Carlos Pondal Morales.

La misiva le convocaba para el sábado, a las 10 y media de la mañana, de un día de junio de 1928, para acudir al recibimiento que la ciudad iba a dispensar a la visita de Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, Marqués de la Estella que por aquel entonces era el jefe del gobierno de la España que regentaba el Rey Alfonso XIII. La carta hacia referencia al acuerdo que había tomado el Pleno de la Corporación Municipal, del día 26 de junio de ese año de 1928, donde se da cuenta de la visita del Jefe del Gobierno de España. Estaba firmada por el alcalde de la ciudad, el mencionado Carlos Pondal Morales y donde se explicaban, también, los actos que habían sido programados.

El primer acto que se organizó fue el recibimiento que se dispensó, a tan alta autoridad, en la Plaza Mayor, para posteriormente ir andando la comitiva hasta el Palacio Municipal donde después de la obligada recepción, presentación y saludo a todas las fuerzas vivas de la ciudad, acabarían escuchando un Tedeum en la Iglesia Parroquial.

Esta misma carta la recibieron, en esos días, no solamente el director de Solvay, sino que también lo hacen, los responsables de las industrias más importantes de la ciudad: el director de la sociedad Lechera Montañesa, el director de la Real Compañía Asturiana de Minas y el gerente de la Granja Posch. También fue enviada a los tres directores de las entidades financieras que operaban en Torrelavega : a Antonio Vayas y Vayas, director del Banco de Torrelavega; a Antonio Resines, director de la sucursal del Banco Mercantil de Santander, y a José Besteire Rodríguez, director de la sucursal que tenia el Banco Hispano-Americano en la ciudad.

A la vez la recibieron, Juan Ceballos, cura párroco de la ciudad. El Teniente Coronel de la zona, el Juez de Instrucción, el Capitán de la Guardia Civil, el Capitán de los Carabineros, el Juez Municipal, el Fiscal Municipal, el Registrador de la ciudad y los Notarios locales. A los presidentes de las instituciones mas representativas de la ciudad, también les fueron enviadas la invitación a los actos: al Presidente del Circulo Católico, al Presidente del Circulo de Recreo, al Presidente de la Cámara de Comercio; al Presidente de la Coral y al Superior de los Sagrados Corazones. También fueron invitados: los inspectores de sanidad, el farmacéutico titular y la directora con los maestros del grupo escolar Alfonso XIII, la directora de la escuela Graduada nŠ 1, el jefe de la prisión, el secretario judicial, el secretario del juzgado municipal, el interventor municipal, el subdelegado de medicina, el subdelegado de farmacia y, por último, los inspectores de sanidad pecuaria.

Después de la recepción oficial, la comitiva se trasladó al Teatro Principal, donde se celebró un mitin de la Unión Patriótica. Terminado este acto se dirigieron, aproximadamente, a la una y media de la tarde, al espacioso Campo de la Llama, donde todo estaba admirablemente preparado para el banquete que se ofreció en honor de Primo de Rivera. Cuentan las crónicas que más de ochocientos comensales se sentaron en las mesas preparadas a tal efecto, y se calculó que otras dos mil personas presenciaron el acto, que fue amenizado por la banda de música, aplaudida hasta por el propio Presidente del Consejo. Allí se puso de manifiesto la excelente labor de los acreditados comercios de la ciudad: Hotel Bilbao y Hotel Comercio.

A esta comida, ofrecida al Jefe del Gobierno de España con motivo de la visita que dispensó a Torrelavega, también acudió Égide Waleffe, director de la factoría Solvay y Compañía en el año de su XXV aniversario.

Tomás Bustamante Gómez - Noviembre 2008
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