Doctor Guerra. Hijo Predilecto de Torrelavega

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Soy un hijo de la España peregrina

Doctor Francisco Guerra

Por fin Torrelavega salda la deuda que tenia con uno de sus vecinos más ilustre y universal aunque, no por esto tan popular y conocido entre sus paisanos como otros, tambien, justamente homenajeados y reconocidos.

Al fin, el Doctor Francisco Guerra Pérez Carral, nacido en la Ciudad del Besaya y con ancestros en Cohicillos, ha sido nombrado por el Pleno de la Corporación Municipal, el pasado 27 de febrero de este año 2.008 y a propuesta del Grupo de Opinión Quercus, Hijo Predilecto de la ciudad, entrando a formar parte de la galería de personajes ilustres y destacados de la ciudad, donde nació en 1916.

Conocí al Doctor Guerra, personalmente, allá por el año 1980, con motivo de la fiesta Torrelaveguense del Año, organizada por Joven Cámara y Radio Torrelavega que tuve la oportunidad de coordinar y presentar. Ya, en aquel entonces, llegó avalado por el reconocimiento de los mas importantes foros científicos internacionales y aunque ausente por largas temporadas de su ciudad, no olvidó nunca sus orígenes, recordando que fue aquí, en donde comenzó a formarse culturalmente, gracias a la Biblioteca Popular fundada por Gabino Teira, de la que me dijo “a la que soy deudor de mi formación cultural, pues desde niño acudía a sus anaqueles para educarme”, y a la que ha venido donando un buen numero de libros, incluidos los cerca de 70 de los que es autor, biblioteca que visita siempre que puede, habiendo tenido la suerte de ser su acompañante en una de las ultimas, precisamente siendo concejal por el PSOE cuando efectué la propuesta de realizarle un homenaje institucional y que por diferentes causas que asumo personalmente (laborales, ausencia por enfermedad o de agenda) no se efectuó en aquel momento y que ahora, afortunadamente y a propuesta del Grupo de Opinión Quercus, al cual me honro en pertenecer, avalada por todos los Grupos Políticos, es una realidad que tendremos la oportunidad de celebrar el próximo 27 de marzo.

En 1992, con motivo del 500 aniversario de la llegada de los Españoles al continente americano, siendo Director de la Emisora en Torrelavega de Radio Nacional de España, se realizaron una serie de programas con personajes que, por una u otra circunstancia tuvieron alguna relación con estas efemérides, volviendo a contactar con Don Francisco Guerra quien, en una extensa entrevista-reportaje, explico a los oyentes, tanto del territorio español como del resto del mundo, a través de Radio Exterior de España, parte de las investigaciones y conocimientos que impartió como Profesor de Farmacología en las Universidades, Nacional de México, en Estados Unidos en las de UCLA y San Francisco-California, en las españolas de Cantabria y Alcalá de Henares, en donde, además, fue Vicerrector y de Historia de la Medicina en la importantísima y prestigiosa Yale University de Boston (Massachussets) o como responsable, durante una década, del Departamento de Historia de la Medicina Americana en el Wellcome Institute de Londres.

En esa entrevista conocí cómo fueron sus trabajos por los que descubrió que en el segundo viaje de Colón fueron los caballos y los cerdos los que introdujeron en Santo Domingo, en 1493, el virus tipo B de gripe, que mató a casi todos los indios de las Antillas y que el 28 de junio de 1526 bajaron en Veracruz las ratas negras con piojos, portando cepas de tifo exantemático español de alta mortalidad, que mataron al Lic. Luís Ponce de León, el Juez de residencia de Hernán Cortes y luego causaron grandes epidemias en México.

Fue el primer autor en describir las sulfamidas y los nuevos antibióticos en su libro Manual de la Farmacología, que marcó el paulatino descenso de la mortalidad infantil en México y, por lo tanto, responsable en gran medida de que entre 1950 y 1980, se duplicara la esperanza de vida en los mexicanos.

En 2004, volví a encontrarme, siendo concejal de Relaciones Institucionales y Protocolo, con el Doctor Guerra, en la Academia de Ciencias Médicas, con motivo de la presentación del que creo ha sido su ultimo libro La medicina en el exilio republicano, en cuyo prologo se puede leer: “Ya es tiempo de que se conozca la verdad, la que se ha venido ocultando tras la versión oficial de los vencedores. Sólo con toda la verdad se sabrá que los republicanos españoles, sobre los que se vertieron insultos sin cuento, lucharon fieles a una bandera por unos ideales democráticos más allá de toda esperanza, y en el exilio, a pesar de su extrema penuria, lograron resurgir contribuyendo a la prosperidad de los países de acogida, con un trabajo honrado y fecundo, en el que destacaron los médicos“.

Durante su larga carrera profesional y personal, el Profesor Guerra, ha conocido, tratado, ayudado y aconsejado a influyentes y decisivos personajes de la historia del pasado siglo, como Presidentes y Jefes de Gobierno de grandes países, como Mao Tse Tung, a quien asesoró personalmente en la organización y planificación de los hospitales y centros de salud de China, durante la Revolución Cultural en los años 50.

Francisco Guerra Pérez-Carral posee un bagaje académico, científico y cultural único, merced a los doctorados que posee en Medicina, Cirugía, Ciencias, Historia y Filosofía, con alumnos y conferencias impartidas en las Universidades de los 5 continentes, siendo en buena parte de ellas Doctor Honoris Causa. Es autor de unos 70 libros y monografías y de mas de 300 trabajos que incluyen textos básicos para la enseñanza e investigación de la Farmacología, estando entre ellos el que fue todo un best seller en Inglaterra y los Estados Unidos, agotado en una semana, The preColumbian mind, Seminar Press, London-New York. Su prestigio, ya mundialmente reconocido, le situó como Presidente en Paris de la Societe Internationale d’Historie de la Medicine.

Resumiendo y dejando muchas mas cosas, algunas tan apasionantes como para ser narradas en un libro o un guión cinematográfico y que me resulta imposible de condensar en este articulo, en el que he tratado de referirme a aquellas que he considerado mas importantes, como su amor por los libros antiguos y su desprendimiento y generosidad, al dejar su valiosísima colección a la Universidad Complutense de Madrid, en donde voy a terminar citando las palabras de Manuel Sánchez Mariana, ex director de la Biblioteca Histórica UCM, “para el Doctor Guerra los libros antiguos han sido el alimento espiritual que ha dado sentido a su vida intelectual e incluso afectiva, en cuyas páginas ha bebido, para decirlo con palabras de Menéndez y Pelayo en su Epístola a Horacio, “el vino añejo que remoza el alma”.

Y por esto ha querido, dando en su madurez una prueba definitiva de su generosidad, que permaneciesen juntos en una Institución y en una Biblioteca que garantizasen suficientemente su conservación y utilización futura. Por eso hoy, si, a la altura de sus magníficos noventa años largos, en la plenitud de sus facultades intelectuales, alguien le pregunta al Doctor Guerra por lo que más ha amado en esta vida, contestará probablemente que los libros antiguos. Y quizá añada: “Más incluso que a las mujeres”, esbozando una sonrisa irónica en la que dejará traslucir su fino humor cántabro".

Felicidades Don Francisco, y gracias por su trabajo y ejemplo.

José Ignacio Peña Ruiz-Capillas - Noviembre 2008
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