Medio Siglo de Radio Pública en Torrelavega

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Medio siglo de Radio Pública en Torrelavega pueden tener su fin si los planes de reestructuración de la radio y televisión española tienen el éxito que esperan sus actuales rectores.

Lamentablemente serán pocas las opiniones y las voces que apostarán para que este servicio de comunicación continúe en nuestra ciudad como ha ocurrido durante más de medio siglo. La situación no es nueva y ha ocurrido en otras ocasiones con otros servicios públicos. Citaré a vuela pluma y de memoria dos: la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria que funcionaba en el Hospital de Sierallana, pionera en nuestra región en este tipo de tratamientos, ha sido desmontada recientemente y trasladad a Valdecilla, y el servicio de Electra de Riesgo, que tradicionalmente había atendido en unas amplias oficinas en la calle Joaquín Hoyos, fue sustituido hace ya un tiempo por un pequeño comercio en la calle Carrera. Ahora, es la casi segura desaparición de los estudios de Radio Nacional de España en Torrelavega.

Ningún partido denunciará esta pérdida para la sociedad torrelaveguense. Hace tiempo que los partidos en Cantabria se han convertido en meros sistemas clientelares, más preocupados por el cumplimento de los pactos políticos para mantenerse en el poder, que en procurar el bienestar general de los ciudadanos. Y, precisamente, eso es lo que supone las perdidas continuadas de servicios: el malestar psicológico y la perdida de autoestima y de cohesión colectiva. La percepción de pérdida de peso específico como ciudad es ya, no una mera apreciación subjetiva, sino una dura realidad cuantificable.

Cuando se produce una escenario de tal calibre y antes de que la realidad sea aún más incontenible, es necesario que los representantes de los ciudadanos hablen y opinen en defensa de los intereses de la gente y no den los reiterados y conocidos argumentos transmisores fieles y obedientes de las consignas de partido que no defienden el bien de la sociedad a la que representan.

En una región tan pequeña la pérdida de un medio de comunicación público que cubriría las necesidades sociales de casi doscientas mil personas, precisa de la opinión y argumentación de los responsables políticos. Nos tememos que esto no va a ser así y los argumentos afinarán en la bondad de la supresión del servicio en beneficio de un bien más general y asegurarán que se garantizará un mejor servicio público desde las emisoras que continuarán en Cantabria pero que ya no serán las de Torrelavega. La historia de siempre nos es bien conocida. Callaran unos por vinculación general y obediencia a sus respectivas formaciones políticas y opinaran otros, sabiendo que no tienen el poder, para debilitar al rival oficial.

Creemos que es imprescindible la aparición de la sociedad civil para que obligue a los representantes de los ciudadanos a que defienda los intereses generales de la gente, como es en este caso el mantenimiento de los servicios públicos de comunicación en Torrelavega. ¿O es que no se pueden prestar desde Torrelavega los servicios de comunicación públicos generales para toda la región? ¿Es que siempre tienen que ser desde la misma ciudad?

Joaquín Díaz Rodríguez - Abril 2006
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