Nilo Merino. Un torrelaveguense ejemplar

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Un durísimo golpe. Inesperado. Imposible. La noticia estremeció a Torrelavega y nos sacudió con toda crueldad en plena Navidad. Accidente gravísimo. Esperanza, Incertidumbre, preocupación. La brutal realidad se impuso y dejó desolados a los torrelaveguenses. Se confirmaron los peores augurios; Nilo Merino ha muerto.

Cuando en estos días de desasosiego y esperanza que hemos vivido, entre sus compañeros del grupo, uno de nosotros decía: Si cierro los ojos y recuerdo a Nilo, me viene la palabra caballero. Si cierro los ojos y recuerdo a Nilo, me viene la palabra amistad. Si cierro los ojos y recuerdo a Nilo, me viene la palabra bueno, resumía en estas tres miradas de Nilo como sentíamos su convivencia con nosotros.

Nilo era un hombre honrado, elegante, que transmitía sosiego en sus palabras e ilusión en su mirada, era apasionado con su ciudad, con sus gentes, con su Coral.

Nilo, no sólo era amigo de sus amigos, era además amigo de todos y lo era sin disimulos. Nunca renunció a sus creencias ni a sus opiniones para serlo y eso no es fácil. Jamás le oí una mala palabra de nadie y nunca nadie dijo de él una mala palabra.

Nilo siempre estaba interesado por los demás y aparte de preguntarte por tu vida y tus preocupaciones, te escuchaba sincero y era capaz de hacerte ver que en todo hay algo positivo que convierte a tus problemas en retos diarios de superación.

Para sus compañeros y amigos del Grupo Quercus nos supone una perdida imposible de superar. Nilo participó desde los primeros momentos en los debates, discusiones y actividades del Grupo. Un abogado integro, lucido, ponderado, humanista, reflexivo, conciliador, buscó siempre el justo medio, el entendimiento mediante el acercamiento amable. Su voz pausada y suave siempre fue punto de encuentro y de acuerdo. Compañero de grupo ejemplar, justo, de los que saben escuchar y decir con afecto y de los que aprecias y valoras que te considere su amigo.

Su muerte nos ha conmovido, como a miles de torrelaveguenses, profundamente, y ahora debemos rendirle homenaje permanente recordándole activo y diligente, educado y amable.

Su muerte nos deja tristísimos y con el alma dolorida. En estos durísimos momentos queremos expresar nuestra condolencia y nuestro afecto a su mujer; Ángela y a sus magníficos hijos; Nilo, Javier, Pablo, Luis, Ángela y Susana, a sus hermanos y a toda su gran familia de la que Nilo, tanto disfrutaba.

Seguro que Nilo, hombre de profundas creencias religiosas, sabrá, desde allí donde esté, dar explicación a esta tristísima realidad en la que nos deja. Nilo amigo descansa en paz y hasta siempre. En el Grupo Quercus siempre estarás con nosotros.

Tomás Bustamante Gómez - Noviembre 2008
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