Pasos de poco nivel

fotonoticia

Con el paso de los años algunas estructuras que no se cambian, reforman o adaptan a sus tiempos se convierten en pesadas losas que impiden la mejora y la calidad de vida de las ciudades. Los pasos a nivel de Torrelavega conservan esa triste condición.

No quiero referirme a las vidas humanas que en su larguísima existencia se han quedado en ellos. Quiero comentar y mover a la opinión de esta triste y atemporal situación urbana que padecemos. Nada importa que la ciudad haya cambiado. No importa que ya no sean carretas las que cruzan las vías. Es igual que miles de coches diarios y un centenar de trenes atraviesen la ciudad. No significa nada que la ciudad no haya podido crecer ordenadamente. No se tiene presente que se hayan construido nuevas vías de comunicación y que la ciudad tenga hipotecadas sus posibilidades de crecimiento por esa zona.

Todo esto no han sido razones suficientes para que los pasos a nivel de la ciudad sigan de la misma forma que cuando llegó el ferrocarril y era un tren diario y algunas carreteras las que utilizaban las vías. Ahí continúan incambiables e inamovibles como fósiles mecánicos de tiempos olvidados.

La familiaridad y la rutina. El hábito de habernos acostumbrado a su presencia ha llevado a sufrirlos en silencio. Se ha perdido la capacidad de crítica y se ha caído en el entreguismo. Llegará un nuevo siglo, un nuevo milenio, y todo hace pensar que seguirán ahí ante la indiferencia de la mayoría y la incomodidad para todos. Es necesario recuperar un espíritu crítico para terminar con esas arcaicas barreras. Es conveniente imaginarse lo que sería esta ciudad con el ferrocarril desde Barreda hasta Ganzo bajo tierra. Las posibilidades que se abrirían de expansión, comodidad y mejora.

El hombre ha llegado a la luna y el Eurotúnel une el continente las Islas Británicas. La obra del soterramiento de las vías es obra menor para la tecnología actual. Los torrelaveguenses tenemos derecho ha entrar en el nuevo siglo, en el nuevo milenio, con la ilusión renovada de ver desaparecer esas arcaicas estructuras.

Es obra de todos y todos tenemos que unirnos para gritar y exigir que nos eliminen esas barreras. No nos imaginamos una situación igual o parecida en la primera ciudad de la región. Más de cuatro políticos regionales se habrían puesto a trabajar como locos. Que hagan eso ya en esta ciudad.

¡Quiten esos pasos a nivel!

Joaquín Díaz Rodríguez - Junio 2001
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