El cierre de la Mina de Azsa en Reocín es el último ejemplo el intenso proceso de desindustrialización que lleva sufriendo la comarca del Besaya desde hace una década.
A las infraestructuras industriales (edificios, almacenes, maquinaria, herramientas,...) que deja obsoletos ese proceso de abandono de industrias, se une el de aquellas maquinarias e infraestructuras que el paso del tiempo ha ido inutilizando y haciendo inservibles por la aparición de técnicas y utensilios más modernos. Todo este patrimonio industrial tiene un extraordinario interés histórico-cultural que no está siendo suficientemente bien recogido, valorado y tratado por las instituciones que deberían velar por ello.
La museología industrial, de gran tradición y enorme interés en otras sociedades de nuestro entorno que han sufrido procesos similares, no parece despertar el mismo entusiasmo entre las instituciones cántabras, o al menos el interés, hasta ahora, ha sido inapreciable.
La tradición industrial de Torrelavega y su comarca, añadido a la pérdida de ese tejido industrial, permite indicar que es un lugar idóneo para dar un nuevo valor a esos edificios y conjuntos industriales y que puedan, con el tiempo, verse transformados en proyectos de referencia patrimonial, cultural, social y de ocio de ámbito nacional, además de constituir núcleos de importante atracción de demanda de público en general y de investigación industrial e histórica en particular.
Sin lugar a dudas, los terrenos de la Mina de Reocín y sus magníficos edificios generales, junto con su extraordinaria extensión puede resultar un importante y magnífico continente que acoja ese futuro Museo Regional de la Industria y la Minería.
Museo de la Industria y la Minería que permitiría a la comarca del Besaya y a Torrelavega recuperar un espacio nuevo y dotar a toda la región de un atractivo referente de interés turístico urbano que complementaría el espacio: Comillas, Santillana del Mar.
El proyecto debe ser muy ambicioso y recoger y acoger todas aquellas actividades susceptibles de poder ser realizadas en un complejo y amplio espacio museístico como el que se debería desarrollar. Creemos que para Torrelavega sería una magnifica oportunidad de seguir siendo el centro industrial de la región y complementar su dilatada tradición industrial.
El futuro Museo de la Industria y la Minería debería distinguirse tanto por su continente como por su contenido pero también, como los grandes museos de similares características, por las actividades y multifuncionalidad de las instalaciones, en la que debería realizarse congresos, cursos y reuniones de carácter histórico, tecnológico, industrial, así como investigaciones de arqueología y diseño industrial, sin olvidar secciones para la recuperación de instrumentos, equipamientos y herramientas y maquinarias de interés histórico.
Si algo ha faltado en muchos de los proyectos previstos para nuestra comarca en general y en Torrelavega en particular, no ha sido tanto el de los recursos económicos dispuestos, (por otra parte siempre escasos), sino el de una adecuada y acorde metodología de trabajo que abordase de manera eficiente la tarea en cuestión.
Es absolutamente necesario, para un proyecto de esta envergadura, la colaboración generosa y sincera de diversas instituciones que tengan como meta el interés regional general y que estén perfectamente dispuestas a ser asesoradas e informadas por un Comité científico-técnico con un claro perfil profesional, que se encargue de forma intensa y exclusiva a elaborar un proyecto que, sin lugar a dudas, conseguirá para la cuenca del Besaya y para toda Cantabria, un importantísimo emporio de riqueza con el consiguiente aumento de la calidad de vida y relanzamiento económico de la comarca, derivado de una iniciativa novedosa y atractiva, además de la creación de un importante número puestos de trabajo directos e indirectos.
Nuestra opinión
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