Torrelaveguenses Vs. Portugueses

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No sé desde qué fecha o época a los torrelaveguenses se nos califica, en nuestra región y también en algunos lugares fuera de ella, con el adjetivo de portugueses y a Torrelavega con el nombre de portugal. Hay algunas personas que no se atreven a mencionarlo porque piensan que es un insulto y otras lo hacen, precisamente, creyendo que lo es.

Cualquier torrelaveguense que presuma de ello, sabe que no hay nada más lejos de esa apreciación, incluso algunos presumen de portugueses. Tampoco está claro cuáles son las razones por las que se empezó a utilizar ese término para nombrar a los de Torrelavega y a la propia ciudad, y quién o quiénes comenzaron a denominarnos así.

Para aquellos que lo utilizan como insulto y llaman portugués con la intención de molestar, supongo que lo harán con cierto sentimiento de superioridad nacional respecto a los habitantes del país vecino. En alguna publicación he leído que para algunos el término lo utilizan dándole connotaciones peyorativas como de personas de menor condición cultural, de falta de modernidad, antiguos, aldeanos...

Hay una creencia bastante extendida que es la de que el término "portugués" y Portugal para la ciudad de Torrelavega, se deben a la coincidencia en los colores de las banderas; "verde de las praderas y rojo del vino de Oporto" de la de Portugal y "el verde y el rojo de las estirpes de los Íñigo y los Mendoza" de la de Torrelavega. Aunque está explicación tiene cierta lógica, no me consta que sea el origen del apelativo de portugueses aludiendo a los de Torrelavega.

La explicación más extendida y aceptada por la mayor parte de los que nos sentimos portugueses y de Torrelavega es de que es la condición de aquellos que tenemos una cierta mentalidad de autosuficiencia, de independencia, de importancia de la ciudad en el ámbito regional, de ilusión y de decisión por mantener esa situación que tradicional e históricamente han tenido Torrelavega y los torrelaveguenses dentro de Cantabria y especialmente respecto a la capital.

Sin lugar a dudas creemos que mantener ese espíritu es bueno para Torrelavega y para la región y sin lugar a dudas el adjetivo vendría por ese afán de querer mantener una cierta diferenciación y distanciamiento respecto a los dictados centralistas y no siempre generosos de la capital. De esa imagen de individualidad y de limitación diferencial.

La historia de Torrelavega está jalonada de algunas iniciativas y proyectos que fueron pioneros en la región y muchísimas iniciativas que transcendían a los ámbitos regionales, sin tener que concurrir a instancias, departamentos u oficinas capitalinas. Épocas hubo que la ciudad reivindicó y luchó por proyectos que pasaron de largo y fueron a dar a la mar, a la bahía. Proyectos que beneficiaron a unos en detrimento de los anhelos e intereses de los torrelaveguenses.

Creo que de aquellas ideas, de aquellos comportamientos, del espíritu emprendedor y vitalísta, de ese afán individualista y suficiente de los habitantes de Torrelavega y que se consideraban un tanto desprotegidos y perjudicados por los privilegios capitalinos, nació esa situación, esa condición de querer permanecer al margen, en la frontera. Los torrelaveguenses comenzaron a apartarse y a intentar crecer y crear iniciativas propias. Creo que estos fueron los motivos por lo que se comenzó a llamar Portugal a Torrelavega y portugueses a sus habitantes.

El término muy probablemente fue acuñado por algún torrelaveguense irónico y socarrón de la época; tipos bastante característicos en la comunidad de vecinos, tremendamente unidos y orgullosos de sus logros que, en los años en que sé empezó a utilizar el adjetivo eran los de Torrelavega. Esos mismos torrelaveguenses que la llamaron ciudad del dólar o que compusieron el conocido, irónico, simpático y mil veces citado saludo: la ciudad de Torrelavega saluda al pueblo de Santander.

La comparación no era difícil y refleja bastante el espíritu de una época. De una Torrelavega pujante y rica. Con ideas e ilusiones. Con enormes proyectos y con una extraordinario afán de progresar y de transcender. Aunque los tiempos no son los mismos, algunas de las condiciones continúan y el término de portugueses sigue reflejando esa condición de diferenciación, de autosuficiencia y de distanciamiento más irónico que emotivo. Nunca es sentido como insulto.

Joaquín Díaz Rodríguez - Febrero 2003
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