Aurelio García Cantalapiedra

fotonoticia Torrelaveguense Ilustre 1996

"Piti" García Cantalapiedra

JOAQUÍN GONZÁLEZ ECHEGARAY / JOSÉ LUIS CASADO SOTO

Pensamos que todos los homenajes ofrecidos a personas que han trabajado en el tantas veces ingrato campo de la cultura están sobradamente justificados. Pero el homenaje que Torrelavega, y con ella toda Cantabria, va a dedicar a Aurelio García Cantalapiedra, es algo que se echaba muy en falta desde hace tiempo.

Cantalapiedra es una figura clave en el estudio de la literatura poética española del siglo XX. Sus contactos personales con los poetas, la recopilación de las obras y recuerdos de éstos, los trabajos escritos por él sobre el movimiento poético hispano, especialmente por su importante vinculación con Cantabria, son ya de por sí méritos suficientes e indiscutibles del homenajeado. Pero a todo ello hay que añadir, como algo de peso específico singular, su labor editorial, tanto en las famosas Ediciones Cantalapiedra, como sobre todo, en la dirección de la gran revista de poesía Peñalabra, sin olvidar los libros y catálogos por él confeccionados e inspirados.

Además, buen conocedor de la realidad geográfica y cultural de nuestra región, como investigador paciente que es ha hecho muy estimables incursiones en el campo histórico, principalmente con el libro Torrelavega en el siglo XIX.

No obstante, la dimensión cultural de la obra de Aurelio García Cantalapiedra se multiplica y adquiere un valor especialmente relevante desde su incorporación a la Fundación Santillana. Él, hay que reconocerlo, ha sido el alma de lo que la Fundación ha hecho y supuesto para Cantabria en estos últimos quince años. Desde la concepción, el planteamiento y el montaje de numerosas exposiciones, entre las que cabe destacar por su continuidad las dedicadas a los Valles y comarcas de Cantabria, hasta los múltiples actos culturales y educativos, así como publicaciones y colaboraciones con otras instituciones, que han jalonado estos densos años.

Pero, por encima de todo, para los que hemos tenido la fortuna de compartir con él trabajo y amistad, lo que en primer lugar mueve nuestro ánimo ante el homenaje planteado es la propia figura de entrañable humanidad de quien recibe por aquellos que le quieren el nombre familiar de Piti. Este hombre, ejemplo de tolerancia y respeto a las personas e ideas ajenas, que ha logrado no tener enemigos a pesar del minado campo donde se ha movido, humilde hasta la exageración, que sistemáticamente ha omitido su nombre de tantas publicaciones y exposiciones que a él se deben, con su generosa amistad se ha hecho sobradamente acreedor al afecto que tantos le dispensamos.

Nos llena, pues, de alegría la oportunidad de compartir con tantos amigos este sincero, entrañable y tan merecido homenaje.

GLOSA

Nuestro querido "Piti"

MANUEL TEIRA COBO

Torrelaveguense (también portugués). Dícese del nacido en Torrelavega. Los últimos avatares de la política sanitaria han situado a la especie en vías de extinción, condenando a las familias de la Capital del Besaya a parir sus vástagos en dependencias clínicas más allá de los límites municipales.

Que ejerce de Torrelaveguense. Grupo escaso que no siempre coincide con los miembros del apartado anterior. Su característica más llamativa consiste en no avergonzarse de la geografía de su nacimiento. Otros hábitos son no falsear el origen al ser traspasados los límites regionales -sin temor a la ignorancia ajena o al menosprecio-; colaborar desinteresadamente en cualquier iniciativa destinada a mejorar y animar la vida cotidiana de la ciudad, y utilizar la palabra Esperanza al hablar del futuro de Torrelavega.

Torrelaveguense Ilustre y Distinguido. Aurelio García Cantalapiedra, Piti, lo es en un ser y estar, siendo modelo de torrelaveguenses y de los que quieren ejercer como tales. Su amor por esta ciudad y los trabajos por recuperar su orgullo histórico eclipsan, en este apartado, su brillante biografía en el mundo editorial, cultural y literario, así como su relación personal y profesional con el elenco de las mejores plumas y firmas del país.

Piti es pionero en la historia científica de Torrelavega, la que se hace ajena a los chascarrillos y habla de la grandeza de un pasado. Piti nos ha devuelto momentos de nuestro esplendor perdido y ya casi olvidado: la ciudad decimonónica y pujante; la biblioteca como centro del saber y tolerancia, siempre activa y emprendedora; el recuerdo y la obra del poeta, en unos tiempos que no fueron buenos para la lírica.

Permítanme, pues, el egoísmo de dejar en paz mi conciencia y concederme la tranquilidad de reconocer públicamente sus mil méritos, pues no quiero tener que cargar con el oprobio de otro ciudadano olvidado. Dejadme decir muchas gracias, Piti.

Grupo de Opinión Quercus - Diciembre 1996
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