Fernando Francés

Fernando Francés Torrelaveguense Ilustre 2014

SEMBLANZA: FERNANDO FRANCÉS

Por decimonovena vez, el Grupo de Opinión Quercus celebra la elección de un Torrelaveguense Ilustre. Y en este aniversario, superada ya la mayoría de edad de esta conmemoración, nuestro reconocimiento recae en Fernando Francés.

Me permitirán el comentario, ya que muchos de Uds. ni tan siquiera hayan oído hablar nunca de nuestro Grupo. Los Quercus tenemos un lema que, en apariencia, podría resultar grandilocuente y pomposo, pero me van a permitir la licencia y Uds. juzgarán: “Como el Gran Quercus, los hombres espirituales no quieren ser personas de valores aparentes y siguen creciendo solitarios y felices lejos del hacha de los necios”. Y un poco así fue también evolucionando nuestro nuevo Ilustre, como lo hacen los impactantes grandes árboles hasta asentarse en su querida Málaga, actualmente.

Pero vayamos sin prisas, porque hasta llegar Fernando a ser destacado por todos nosotros esta noche, tuvo que venir al mundo en Torrelavega, y crecer en la localidad de Tanos. Y allí, parece ser, que siempre fue un chaval despierto, curioso y perseverante, niño de pequeños empeños pero rotundos y firmes. De crío, antes de llegar a casa a la hora de comer, pasaba por la de una vecina, cada día, por si su oferta culinaria resultase más apetitosa que la que le podía ofrecer su madre; algo que a Manolita le llegaba a consumir, quien junto a su marido, nuestro querido Gaspar, no cesaba en advertencias de buen comportamiento, educación y prudencia allí donde llevase al segundo de sus hijos.

No resultará tan famosa como la leyenda del Hombre Pez, legendario personaje que atravesó el océano desde Cantabria hasta Cádiz, si no más… pero el inquieto Fernando también tuvo su proeza dando un susto de muerte a un pescador, cuando a la altura del puente de Ganzo, en el río Besaya, tras observar como sacaba un pez del agua, decidió el intrépido chaval investigar con quien y donde vivía aquel vertebrado acuático, arrojándose en brazos del río, con el consiguiente disgusto que supuso aquella hazaña.

No está muy claro el momento en que a nuestro querido homenajeado el mundo del arte le llevó por sus procelosos vericuetos, pero lo que sí es seguro es que hubo un lugar, que como a otros muchos torrelaveguenses, le marcó de seductora manera. Fernando junto a sus amigos de entonces, Leandro y Marinín, los hermanos Romano, Juan Bazo… acudía los jueves por la tarde a la Librería-Galería Puntal 2, lugar de debate en torno a todo lo que tuviera relación con una cultura crítica y progresista en el marco de una sociedad que peleaba con ilusión por conquistar la plena recuperación de las libertades democráticas. Sus jueves culturales, les decía, eran una cita inexcusable de la juventud intelectualmente inquieta. Punto de encuentro y espacio para la reflexión y el diálogo, en donde el joven estudiante pudo conocer a músicos, a poetas, a escritores…

Me consta que una exposición de Roberto Orallo, estupendo artista plástico, resultó premonitoria para lo que habría de ser su futuro.

Pero nuestro Ilustre, a la par, era una persona forjándose en sí misma, y muchos le podemos recordar trabajando como camarero en el bar La Casuca, en Torrelavega, durante los veranos. Su actividad hostelera llegaba más allá, y Fernando servía bodas y banquetes dónde fuere menester. Nunca se le cayeron los anillos, como el dicho recuerda, y no pocos se sorprenderán de que también haya prestado servicios laborales en una fábrica de bloques de hormigón, llegando a ser profesor de Educación Física.

La trayectoria profesional que todos Uds. conocen está en ciernes, y el magisterio no le procuraba la felicidad necesaria para volcar sus deseos y su entusiasta personalidad en ello. En paralelo, comienza a escribir artículos y críticas de arte en el periódico Alerta o en el cultural de ABC, y en otros medios. Su relación con artistas continúa su andadura y le recuerdo bien con sus cartapacios en mano, recorriendo casas de amigos, conocidos y de los otros, tratando de vender serigrafías de artistas de Cantabria.

No se puede dudar que fue muy valiente al asumir el riesgo que supone romper con la seguridad de una vida dedicada a la enseñanza para abrazar la incertidumbre absoluta volcándose en el vacilante mundo del arte y la cultura. Aquello, es óbice, funcionó, y a mediados de la década de los 80, época en la que el arte contemporáneo no tenía la consolidación actual, trabaja Fernando para la Fundación la Caixa como Coordinador y Asesor de exposiciones. Funda una empresa que, en paralelo, desempeña actividades propias y el trabajo se convierte en un episodio que cada día ocupa más espacio en su devenir vital.

Sin pretender ser exhaustivo, editó la revista Arte y Parte. Entre 1996 y 2008 fue Conservador Jefe de la Colección de Arte de la Fundación Coca Cola y responsable de adquisición de obras.

Todos sabemos que ha dirigido cursos y seminarios en Universidades y Museos de todo el mundo; ha impartido conferencias, y ha comisariado y participado como Jurado en numerosas Bienales y Concursos de artes plásticas.

Pero me interesaría especialmente destacar dos circunstancias que dimensionan y perfilan la finalidad de este galardón: La una, más allegada al propio homenajeado; la otra, más apegada al entorno del Torrelaveguense Ilustre, la ciudad de Torrelavega. Desde el año 2002 es el responsable de la gestión del Centro de Arte Contemporáneo, de Málaga, ciudad que le ha adoptado y en la que se siente malagueño. Siempre vivirá en Málaga, ha proclamado a los cuatro vientos. Envidia nos da. Su particular e innovadora visión del sistema expositivo ha convertido lo que fue un antiguo almacén de cereales y sus alrededores, en un territorio donde el arte y la expresividad se manifiestan esperanzadoramente a orillas del río Guadalmedina, ya un lugar de referencia en este panorama.

Después de mucho empeño y no pocas controversias, el CAC se ha convertido en uno de los centros de arte más prestigiados de Europa. En su programación, los mejores y más transgresores artistas del panorama nacional e internacional hacen una apuesta de vanguardia en un proyecto singular. A Fernando, le interesa trabajar con artistas irrespetuosas, políticamente incorrectos, que no tengan miedo a la libertad… Le preocupa la creatividad y la singularidad al margen del mercado, aunque en ocasiones tales campos resulten irremediablemente coincidentes. El CAC está en Málaga, y no solo es opinión de Fernando que esta capital andaluza también lo sea actualmente de la cultura en nuestro país. Ninguna ciudad de su tamaño dedica tanto esfuerzo por mantener a la cultura viva, a flor de piel del ciudadano, algo que se respira desde la calle Casa de Campos hasta la calle San Lorenzo; desde Muelle 1 hasta el Palacio de Buena Vista. Málaga es mucho Málaga, os lo puedo asegurar.

Pero volviendo a nuestro Ilustre, no debemos obviar que desde el Premio Gazpachuelo, recibido hace ya muchos años, hasta el reconocimiento que hoy le hacemos, ha sido destacado como Malagueño del año en dos ocasiones, y ha obtenido el Premio Mediterráneo, el de la Unión de Consumidores a la Cultura, o uno último a la Integración de Personas Discapacitadas. En el año 2007, Fernando fue votado por un grupo de expertos como uno de los 500 españoles más influyentes, según el periódico El Mundo: Cuatro de ellos eran cántabros: dos banqueros, un jurista y nuestro agasajado. En el 2014 la revista Vanity Fair, le reconoce como una de las 25 personas más influyentes en el mundo del arte.

Acelero: decía, que Fernando coparticipó, siendo responsable, intelectualmente hablando, de que el paisaje urbano de Torrelavega se vea cualificado con una presencia artística de altísimo nivel. Difícilmente ninguna otra ciudad española del tamaño de Torrelavega, cuente con obra tan singular e importante, que desde hace años comparte paisanaje con otros nombres locales, entre dibujantes, pintores, grabadores, fotógrafos, escritores o poetas de aquí. Sin su aportación, insisto, nunca nuestros vecinos hubiesen podido pasear admirando creaciones de Jaume Plensa, Mikel Navarro, su querido Chema Alvar González, Adolfo Scholooser, Pedro José Croft o Juan Asensio.

Tal es la grandeza del arte que puede durar una fracción de segundo o puede estar concebido para sobrevivir a generaciones. Al hilo, la única lamentación que haré esta noche será que una vez enraizados en el espacio las obras de los artistas precitados, una vez matrimoniados con el entorno, los obligados a ello no hayan hecho los esfuerzos necesarios para que los vecinos sepan que cuentan para su satisfacción con obras de artistas muy prestigiados, valorados máximamente en todo el mundo; que atesoran los más preciados galardones y premios. El valor añadido del arte es, como tantos otros, una asignatura pendiente de nuestros gobernantes y políticos, que no son la misma cosa. Poner el arte en valor, y hago referencia expresa a el que se encuentra en el conocido como Boulevard Ronda de nuestra ciudad, de tu ciudad, Fernando, es otra de sus asignaturas suspensas.

Querido amigo, siendo el portavoz del Grupo de Opinión Quercus, no sólo quiero felicitarte por el premio que te otorgamos debido a tus méritos, sino que delante de tantos testigos, unidos por este nombramiento, pedirte una implicación para con Torrelavega, que te necesita a ti, que nos necesita a todos. Ahora ya Ilustre en ella, de ti espera lo mejor.

Gustavo Merino
Grupo de Opinión Quercus - 7 de marzo de 2015
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